miércoles, 26 de abril de 2017


martes, 14 de abril de 2015

Del cielo al infierno con el Icetex


Mientras cientos de personas acuden con ilusión al Icetex para obtener los recursos que les permita cursar sus estudios superiores, otros tratamos de salir del infierno en el que se ha convertido esa "oportunidad". El crédito educativo, valioso instrumento para millones de colombianos que no han logrado un cupo en una universidad pública, y que no tienen recursos suficientes para pagar una universidad privada, se convierte en una tortura en la etapa de amortización, por las inconsistencias recurrentes de la entidad. 

Mi caso es el de muchos otros colombianos. Cobros disparatados, errores en los estados de cuenta, reportes irregulares en centrales de riesgo y traslado a firmas de cobranza sin que medie el debido proceso. En honor a la verdad, debo decir que todo funcionó muy bien hasta diciembre de 2014 (tanto que en febrero de ese año pedí otro crédito para posgrado, el cual fue aprobado). Sin embargo, en el 2015 el panorama cambió y un día de enero llegó un cobro por $776.586 pesos (los pagos habituales eran de $54.000) y una anotación de “153 días de mora”, pese a que el último pago se había realizado un mes antes. Pero este era solo el inicio de la tortura. Lo que siguió fue una maratón de llamadas a la línea de atención habilitada por la entidad (en la que solo dan respuestas de manual), escritos recurrentes (siempre responden que "la solicitud está en trámite") y, por último, un derecho de petición sobre el que se cumplió el tiempo de ley para dar respuesta, pero que nunca respondieron. 

La entidad asegura que el crédito está en mora desde junio de 2014, pese a que en agosto de ese mismo año emitió un certificado en el que consta que estaba al día y a que hay pagos aplicados hasta diciembre. Así, en su eterno desorden, la deuda siguió creciendo (por intereses de una mora que nunca existió) con un proceso jurídico de por medio y un agravante: ofrecí pagar el crédito en su totalidad, pero se negaron a recibir el pago. Es decir, que ni respondieron las peticiones, ni aclararon cuál era el estado real del crédito, ni terminaron el cobro jurídico, ni permitieron que pagara en ese momento. 

¿A quién acudir? Dice la Superintendencia Financiera que no es competente para conocer las quejas de los usuarios (cosa extraña porque el Icetex se describe como una “entidad financiera del Estado”) y que tal función le corresponde a la Superintendencia de Industria y Comercio. Esta última responde que los usuarios afectados deben iniciar una demanda (para lo cual entrega un modelo), proceso que en todo caso puede tardar meses. Mientras tanto las deudas siguen creciendo, los cobros jurídicos avanzando, los reportes negativos permanecen en las Centrales de Riesgo y el “debe esperar” se convierte en la única respuesta para los usuarios. 

Finalmente, luego de peregrinaciones con soportes en mano entre una oficina y otra, logré mediante una Acción de Tutela que un Juez les ordenará responder y aclarar el tema. Y así lo hicieron: finalmente reconocieron que yo tenía la razón, que nunca existió tal mora, que me estaban cobrando casi un millón de pesos de más y que tenían que rectificar la información en Centrales de Riesgo. Todo eso, después de casi 4 meses de esperas, reclamos y gastos por los que, en últimas, nadie respondió. 

Queda entonces la duda sobre cómo funciona esta entidad, pues por un lado promueve el pago oportuno (cosa que está muy bien), pero por el otro perjudica a quienes lo han hecho todo correctamente. Para mi fortuna pude aclarar el asunto y pagar lo justo (finalmente pagué la totalidad del crédito), pero a juzgar por los expedientes que reposan en los juzgados contra esta entidad, son miles de colombianos los que siguen enredados y obteniendo la peor respuesta de todas: un profundo y soberbio silencio, mientras la tortura de quienes quieren salir de este infierno, sigue su marcha. 

Ñapa 1: Una fuente cercana a esa entidad, me confirmó que hace poco más de 2 años, cuando renunció Marta Lucía Villegas, el nuevo presidente barrió con todo el personal. Es decir, llegó con su burocracia a empezar de cero. Y ahí están las consecuencias (aunque las denuncisas de problemas vienen desde siempre, se agravaron -al menos en mi caso- en los últimos años). 

Ñapa 2: Alguien me preguntó: ¿Usted recomienda al Icetex? Mi respuesta es sí. Si bien tiene serios problemas operativos, es claro que representa una oportunidad invaluable para miles de personas. La recomendación es guardar todo, desde el primer día, cada documento, cada correo, para tener cómo defenderse en caso de que haya inconsistencias.

sábado, 2 de agosto de 2014

Extensión, docencia, investigación y gestión: plataformas de movilidad social

Por: 
Víctor Sánchez Montoya

La educación es la mejor plataforma de movilidad social. A lo largo de la historia, las naciones se han desarrollado en torno al conocimiento y la humanidad ha evolucionado gracias a que ha aplicado esos conocimientos en su propio beneficio.

La educación es un proceso continuo, permanente y transversal. Más allá del aprendizaje formal (en las aulas), el ser humano está en un proceso de constante adquisición de conocimientos, bien se trate de oficios, de formas nuevas de hacer las cosas, de tecnología o de relacionarse con el entorno.

En el ámbito formal, la educación como proceso asignado a las entidades educativas, pasa por momentos importantes de la vida de las personas y alcanza su punto máximo, cuando el sujeto es capaz de crear conocimiento nuevo. En este proceso, una serie de elementos deben conjugarse para que la educación evolucione, deje de ser solo una relación docente-aula-estudiante y se convierta en generadora de cambios en la sociedad.

¿Cómo lograrlo? La clave está en la correcta sincronización entre gestión-extensión – docencia – investigación.

Partamos de la base de que la educación debe ser coherente con el contexto. Esto implica una relación transversal con todos los elementos que componen el entorno (tanto en las aulas como en la sociedad). En ese orden de ideas, la educación debe ser pertinente, relevante y oportuna.

Entonces, el primer elemento que se debe tener en cuenta es el de la extensión, es decir, el rol social de la universidad, su proyección a la comunidad y su relación con el entorno para aplicar el conocimiento desarrollado en las aulas de clase.  La extensión implica (y necesita) una adecuada comunicación y diálogo entre los estamentos universitarios y entre la institución educativa y la sociedad.

Preparar a los estudiantes (futuros profesionales) para su interacción con el mundo, es tarea del segundo elemento constitutivo de la universidad: la docencia. Este componente también es transversal y tiene responsabilidad compartida. No se puede delegar en el maestro toda la responsabilidad sobre la adquisición del conocimiento. Al contrario, el docente debe ser un mediador que lleve al estudiante al descubrimiento de los saberes y a encontrar las soluciones para la resolución de problemas (ya sean generales o específicos de ciertas áreas).

Así mismo, conducir a los estudiantes a descubrir el conocimiento es una función de la universidad que debe estar mediada por la investigación. Este elemento implica la actualización de los saberes y la generación de conocimiento nuevo. El eje de la educación superior debe ser la investigación, como forma de leer el contexto, entender sus problemas y buscarles soluciones prácticas y aplicables.

Conjugar y equilibrar estos elementos (extensión, docencia e investigación), requiere una adecuada gestión educativa, que requiere planificación, establecimiento de objetivos, reflexión sobre la forma de aprendizaje, interacción de la universidad con la sociedad, proyección de la institución educativa en el medio en el que opera y evaluación.

Sin embargo, lo anteriormente expuesto no deja de ser un escenario ideal. Las bondades serían evidentes si se aplicara de forma permanente, coordinada y articulada. No hay duda de que si las instituciones de educación superior implementaran modelos en los que cada curso fuera una oportunidad de investigación y los resultados de estas a su vez, posibilidades de extensión, la sociedad tendría múltiples oportunidades de resolver sus problemas y generar nuevos desarrollos. No obstante, en la práctica es distinto. Los recursos resultan insuficientes, los esfuerzos generalmente son aislados y la mayor parte de las iniciativas de investigación terminan cuando el curso llega a su fin y los estudiantes han obtenido su nota final.

¿Qué hacer? Sin duda el panorama no es sencillo, las dificultades abundan y las políticas estatales no son claras (ni serias). Pero hay que empezar. Tal vez una buena estrategia sería implementar modelos de investigación transversales a varios cursos y desarrollados por varias cohortes. Esto podría propiciar procesos continuos que generen resultados aplicables al contexto (extensión) e implicaría cambiar la forma de enseñar en las aulas (docencia), dejando de lado el modelo de cursos individuales y aplicando una estrategia de enseñanza colaborativa en la que los grupos, saberes y experiencias se conjuguen.


Mucho debemos a las universidades y mucho podemos demandar de ellas todavía. En síntesis, todos tenemos un rol dentro de la educación superior, que implica docencia, investigación y extensión. La educación universitaria debe salir de las aulas, leer el mundo real, proponer cambios en la sociedad, generar conocimientos adecuados para atenderlos y aplicarlos. Hay una responsabilidad compartida, a partir de responsabilidades individuales. La educación no se detiene, pero necesita de iniciativa, apoyo y compromiso para evolucionar. 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Docencia 2.0. Entre fantasmas y privilegios

Está claro que la forma de aprender ha cambiado. Por consiguiente estamos en mora de cambiar la forma de enseñar. El docente dejó de ser el poseedor de conocimiento, para convertirse en un mediador que también aprende de sus estudiantes. En esta sociedad de la información, el profesor no puede pretender enseñar doctrinas, porque seguramente se va a encontrar con cuestionamientos sobre los que desbordan sus conocimientos (el docente no tiene por qué saberlo todo); en cambio esa información va a estar al alcance del estudiante con solo navegar en la web. 

Estamos frente al conocimiento que se construye (se descubre si se quiere). Con recursos digitales que permiten crear y compartir conocimientos mediante el aprendizaje autónomo, tenemos la ventaja de que el docente como mediador deja de ser el único responsable del conocimiento que adquiere el estudiante. Ahora este también asume su propia responsabilidad por lo que encuentra en sus redes virtuales y cómo aprovecha esa información. Un fantasma que desaparece (el de la culpa) y un privilegio que perdemos (el de tener la última palabra). 

En todo caso, sí corresponde al docente estar actualizado, informarse para guiar adecuadamente, clasificar la información para facilitar el acceso por parte de los estudiantes, compartir datos sobre servicios, medios y herramientas y renunciar a las verdades absolutas, para aprender de aquello que los estudiantes van encontrando en su “aventura tecnológica”. Recordemos que como “nativos digitales”, los estudiantes llevan la delantera en muchos escenarios de la web 2.0. La información está por fuera del aula de clase, el estudiante sabe moverse en la red. Necesita una guía adecuada para que acceda a los contenidos apropiados, desarrolle los propios, rastree información, aprenda a filtrar lo que es útil y deseche la basura. En resumen, los estudiantes necesitan desarrollar habilidades con base en lo que les ofrece la tecnología para valerse de los recursos de Internet como fuente de conocimiento. Sin embargo, hay que tener cuidado con la información que se utiliza, porque no todo es confiable o porque puede caerse en la trivialidad, la superficialidad o la sobre carga de información. Manejar este fantasma requiere de astucia y sentido común. 

No obstante, el acceso al conocimiento por medio de la web es una oportunidad para cambiar los viejos paradigmas en los que el estudiante memorizaba, entendiera o no. Ahora se trata de que descubra, analice, deseche y transforme. Más que aprender sobre ciertos campos del conocimiento, el estudiante aprende dónde está la información para acudir a ella cuando la necesite. Ahí es donde el docente debe ser una fuente de recursos útiles y confiables para que el alumno acceda a contenidos y herramientas de calidad. Somos privilegiados por tener toda la información al alcance de la mano, pero somos responsables del uso que hagamos de lo que encontremos y de la rigurosidad con que evaluemos esos contenidos. 

Aquí un excelente ejemplo de estudiante 2.0 y docente 2.0


¿Qué hacer entonces? En mi opinión, debemos usar todas las herramientas disponibles, sin limitar a los estudiantes. Flexibilidad es la clave. Recordemos que cada día aparecen nuevos desarrollos que hacen ver a los anteriores como anticuados. No podemos permitir que los estudiantes nos vean como dinosaurios. Es necesario incorporar los recursos web a nuestros cursos, aprovecharlos, hacerles seguimiento, motivar su uso y aprender de las sorpresas que nos den nuestros estudiantes, en el fascinante y a veces tenebroso world wide web.

jueves, 7 de noviembre de 2013

A bordo de un carro chino... Zotye Duna

Los productos chinos tienen mala fama. Tanta, que hasta a las mentiras les adjudican el apellido "chino". Por eso escuchamos decir con frecuencia, que tal o cual versión es "puro cuento chino". ´La verdad es que entre lo chino hay de todo: copias muy buenas, copias muy malas, creaciones muy buenas, creaciones muy malas, tecnología muy buena, tecnología muy mala... y así. 

Entonces, después de tener electrodomésticos, celulares y un carro chino, creo que puedo opinar. Lo primero, es que no por ser chino, es malo. Sólo hay que saber elegir. 

Hace algunos años compré mi primer carro: el inolvidable Renault Twingo. Bueno, muy bueno, de excelente desempeño, pero con varios problemas. Sin embargo, ese no es el asunto de esta entrada, así que a lo que vinimos: después de ese Twingo (usado), quise un carro nuevo, un campero aguantador en trocha, pero con un consumo como para que me aguantara el bolsillo. Miré varias opciones entre marcas tradicionales y encontré unos muy buenos, pero muy caros, otro no tan buenos e igualmente caros y otros no tan caros, pero con consumos absurdos de combustible... Así, entre búsquedas, pruebas y decepciones, llegué (por referencia de un amigo) al Zotye. Y claro, lo primero fue la desconfianza: !Carro chino! Como dirían los creyentes: ¡Ay dios mio! 

Pues bien, busqué el concesionario, vi el carro, después miré la ficha técnica unas 200 veces en Internet, consulté foros e hice la prueba de ruta. El carro me sorprendió desde el inicio: alto, estable, buena fuerza, bajo consumo, sin problemas para arrancar en loma con el cupo completo y buenos acabados (eso de la estética pesa mucho). Y el precio para la época (2011) de 34 millones y medio para el Duna y 28 millones y medio para el Nómada (la diferencia entre uno y otro, además de la cilindrada del motor de 1.6 y 1.3 respectivamente, era de estética: rines, vidrios y espejos eléctricos, luces, tapices, radio, etc.) Después de todo esto, ya sólo faltaba decidir. Y vuelve y juega: ¡carro chino! Pregunté por la garantía: 2 años ó 50 mil kms. Digamos que los promedios normales del mercado. 

Así las cosas, con presupuesto en mano, comparaciones, prueba y referencias, compré el carro chino: El Zotye Duna (1.6) de 34.5 millones de pesos. Y ahí va. No se ha desbaratado, me ha sacado de más de un hueco, funciona muy bien, el servicio pos venta responde y tengo carro para rato. 

En la próxima les cuento con detalle, cada uno de los pro y los contra del carro. 

jueves, 5 de septiembre de 2013

¿En qué irá la entrevista a la monja muerta?

Hace algún tiempo, mientras estaba en auge la canonización de Laura (la monja de Jericó que salvó a los indios de lo que no los tenía que salvar) , una editora nacional de noticias le escribió a su periodista en Medellín, para que buscara a la monjita (en Jericó) y la entrevistara para el medio día. Nada raro hasta ahí, excepto porque la monja en cuestión había muerto hacía poquito (60 años no más).  

Increíble pero cierto. No la muerte de Laura, sino la ignorancia de la editora. Más allá del error al que todos estamos expuestos, el hecho de la referencia muestra hasta qué punto nos lleva la carrera, el afán, la ignorancia, la falta de sentido común... Como decían en el colegio: tan faltos de todo, tan llenos de nada. 

Pero no es la primera vez que llegan flamantes órdenes desde Bogotá para que las regiones las ejecuten. Todo, por supuesto, con mensaje de urgencia. El pequeño detalle es que en la capital desconocen las regiones, las distancias, las limitantes y hasta la historia. 

El caso de la monja Laura es apenas uno de ignorancia (cualquiera sabe (?) que no se canoniza a un vivo), pero en mis trasegares por la vida me he encontrado con pretensiones bogotanas sencillas. Por ejemplo, piden que un personaje vaya en un solo día de Ituango a Urrao, pase por Fredonia, entre a Amagá y en el tiempito que le quede tome unas foticos de Medellín desde el Cerro Nutibara y después de las gordas de Botero (y que se vea el Metro). Todo lo anterior, por supuesto, por tierra (utilizando las autopistas antioqueñas) y con viáticos limitados (vaya en el primer vuelo de Bogotá a Medellín y regrese en el último, porque no se puede pagar hotel y el límite por comida es de 7 mil). No es mentira. Pasó hace menos de un mes en una comisión ordenada por el Ministerio de Hacienda a un equipo de producción de la capital. 

Con estos dos sencillos ejemplos, cabe preguntar entonces ¿por qué nos extraña que la provincia sea el patio de atrás, si los periodistas no conocen ni de lo terrenal ni de lo divino y los que gobiernan piensan que Urrao e Ituango están tan cerca como El Andino y El Retiro en Bogotá?

Por eso es que los paros no existen, el mínimo alcanza para todo, las reformas tributarias hacen chillar a los ricos, la guerrilla está acabada, la gasolina no está tan cara y el maíz de la arepa no viene de la USA (que produce el 40% del total mundial). Porque mientras el país se desbarata, desde Bogotá mandan  a entrevistar a monjas muertas (y rapidito). 

miércoles, 4 de julio de 2012

La soberbia del gobernante


Hay gobernantes de estilos tan diversos como sus mismos electores. Algunos gobiernan por accidente, otros por negocio, unos más por poder y algunos (muy pocos), por vocación de servicio. Todos tienen una característica, que en la mayoría de los casos, les otorga el mismo pueblo: los vuelven dioses. Es ahí cuando empiezan las atenciones excesivas, las preferencias desmesuradas, los halagos desmedidos y de paso, el crecimiento del ego del que el político per se ya es dueño.

El poder es atractivo (y corrompe). Sentirse por encima del otro, dueño de un cuarto de hora y el hombre entre los hombres, seguramente representa para el gobernante una oportunidad única. Partamos de la base de que el gobernante es honesto y preguntemos entonces, si no son las comisiones,  ¿qué lo motiva a estar en un cargo de elección popular y repetir? El salario  no es, pues es ínfimo comparado con lo que podrían ganar en el sector privado con menos trabajo y más tranquilo (un alcalde promedio se gana menos de 3 millones de pesos -excepto capitales- y un gobernador menos de 12).

Aparece entonces el ego que adorna a nuestros gobernantes, puesto en la delgada  frontera que lleva a la soberbia…. Y muchos la cruzan. Hay quienes hablan mucho, sonríen mucho, dicen sentir mucho, pero al final, en privado no se aguantan ni ellos mismos.  Se creen los dueños de la verdad, del poder absoluto, predican los más altos valores morales que transgreden sin problema a la hora de imponerse y logran convencer al ciudadano común de que son los salvadores, los únicos capaces y de que todo lo anterior y posterior no tiene ni tendrá validez, porque ellos son los mejores, los más calificados, los más transparentes… (¿Les suena algún personaje de la actualidad?). Creen que todo el pueblo está por debajo en conocimientos, criterio, ideas, inteligencia y autoridad moral. 

Olvidan eso sí, que el cargo de elección popular trae consigo una innegable e inevitable estela de ingratitud, que relega al gobernante más destacado (o autodestacado) mientras ostentaba el poder, a los oscuros pasillos del olvido y el señalamiento, alimentados por el ego-soberbia (a veces odio) de quien lo sucede. 

En otras palabras, el gobernante soberbio está, a mi juicio, condenado a revolcarse en su propia inmundicia, cultivada en años de mirarse al espejo, verse como el mesías y nutrirse del halago del falso coequipero, para que al final termine atrapado bajo el castillo que construyó con cientos  de palabras (promesas) que no cumplió, por estar pensando (si es que piensa) en cómo demostrar lo bueno que es él, lo malo que es el otro y hacerse notar como el benefactor humilde, del que en el fondo todos saben (así no lo reconozcan) que es un imbécil fafarachero, encerrado en su manto de superioridad que al final terminará por ahogarlo. 

Y así los vemos después: derrotados, deslegitimados y relegados… Del político honesto y humilde cualquiera será amigo después de su gobierno, del político soberbio y oscuro, todos huirán, aún cuando ofrecieron su “amistad” mientras disfrutaban la miel (o hiel) que emanaba el poder del soberbio.

lunes, 25 de junio de 2012

La basura que vemos

Hace bastante tiempo decidí dejar de ver los canales nacionales y, hace poco, los regionales. Las razones son variadas. La principal, es un tema de gusto. Precisamente, hoy quiero (por gusto) opinar sobre lo que vemos en los canales nacionales. Y digo vemos, porque de vez en cuando dejo que el control remoto pare sobre uno de esos canales para ver qué hay de nuevo… y descubro que no hay nada nuevo.

Cambian los programas (sobre todo de horario), algunas veces los personajes y los nombres, pero en esencia es la misma basura en los mismos basureros y con los mismos TELEVIDENTES que se tragan todo lo que les ponen en frente. Lo peor es que los temas sociales más comentados en corrillos de amigos, tienen que ver con lo que pasó la noche anterior en uno de esos brillantes enlatados.

Vamos en orden. Las mañanas están copadas por matutinos desabridos, en los que una plaza de mercado se queda corta. El contenido escasea, las modelitos (salidas de cualquier reality en el que el único talento visible fue el de adelante arriba y atrás abajo) presentan, los consejeros espirituales se echan sus discursos baratos de superación personal y los astrólogos les compiten con sus predicciones en las que insisten en encasillar a 583 millones de personas en sus en el horóscopo (7 mil millones de habitantes de la tierra, divididos entre 12 signos). Mientras tanto, las amas de casa se rasgan las vestiduras por lo infelices que son al lado de lo que predican los dueños de la felicidad y reniegan de la miserable vida que tienen por no poder pagar las tetas y el culo de la presentadora de la mañana.

Un poco más tarde llegan las telenovelas mexicanas y venezolanas. ¡Brillantes! Miren la Rosa de Guadalupe, por ejemplo. ¿Quién no quiere que una vida desgraciada se arregle (como por arte de magia) con un vientecito de último momento y que todos terminen felices con sonrisas de crema dental? Pues ahí están otra vez nuestros televidentes lamentándose porque sus vidas no se componen tan fácilmente, quedándoles solamente el consuelo del ideal novelesco.

El medio día nos lo amargan los noticieros, que sin el más mínimo dejo de vergüenza prostituyen la noticia, inflan los hechos, le dan vuelta una y otra vez al mismo tema y nos muestran una buena dosis de porno miseria, para hacernos sentir culpables porque mientras los demás sufren, nosotros sólo vemos como marmotas mientras disfrutamos un suculento almuerzo. Esa es un arma política infalible para mantenernos conformes y pasivos, por lo afortunados que somos. Como dicen las mamás: no pida tanto, mientras otros no tienen nada.

Las tardes son peores, vergonzosas por decir lo menos. ¿Cuál programa será peor si comparamos El Precio es Correcto, el Doctor SOS o el reencauchado de Laura que ahora vuelve a nuestra ya devastada televisión criolla? O ¿qué rescatar entre Mujeres al Límite y Tu Voz Estéreo? Me quedo con El Chavo.

Para que nos vayamos a “dormir tranquilos”, las noches son deprimentes. Realities baratos en los que las intrigas son las que venden, el talento es una falacia, es necesario ser pobre y generar lástima para ser taquillero. Todos tan escandalizados, todos tan de doble moral, todos tan interesados en ese placer morboso de esculcar la vida del otro, de saber quién habla mal de quién, quién se comió a quién… Eso muestra lo que somos: un país de chismosos y envidiosos.

Aunque la responsabilidad es de las programadoras, en últimas la culpa primaria es del televidente. Siempre que le preguntan por lo que quiere ver, responde sacando pecho y pareciendo muy intelectual, que prefiere los programas culturales, los documentales, las historias, los análisis, aunque la verdad es que (aunque se los pusieran) nunca los vería. La muestra de ello es que, por ejemplo, casi nadie mira la programación de Señal Colombia y ni que decir de la televisión internacional. A lo sumo, ven en los canales internacionales las novelas que ya habían visto en los nacionales.

Eso somos, eso vemos, ese vende y eso tenemos… Creo que hay muy buenos productores, pero muy malos consumidores. Yo por ejemplo, veo Los Simpsons.

martes, 19 de junio de 2012

¿Dónde están los periodistas de verdad?

Tal vez no sea políticamente correcto que un periodista inactivo (comunicador activo) opine sobre la labor de medios de comunicación de los que se ha servido. En todo caso, una cosa es la utilidad, otra la calidad y otra la opinión. Utilizaré la tercera, para referirme a la segunda a partir de la primera. 

Aunque no tengo la experiencia ni la credibilidad de los padres del periodismo colombiano, sí he ido adquiriendo la experiencia suficiente para opinar sobre qué es lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto a la hora de informar. Estamos convencidos (y así lo enseña la universidad), que la esencia de la noticia es la inmediatez. Nada más falso en este mundo de redes sociales, teléfonos inteligentes y periodistas sin criterio.

Partamos de la base de que la información debe ser útil, aunque para los círculos de poder es más útil que el ciudadano promedio esté desinformado o en el mejor de los casos, mal informado. Sin embargo, como la información se ha “democratizado” (fea palabra), ya el medio (el periodista) no tiene el poder de la información y el “poderoso” no puede controlar la opinión. Ya no la dirige, no la posee, ya no es suya… por consiguiente el reportero ya no tiene chivas, ni primicias y mucho menos exclusivas. Hoy cualquiera informa, confirma, registra y, en últimas, el periodista deforma. 

Veámoslo así: el afán por la chiva lleva a muchos periodistas carentes de criterio, faltos de rigor y ensalzados en su ego, a “echar chivas” que después resultan falsas. Cometen el grave error de no confirmar lo que les dicen y olvidan el principio que NO enseña la universidad sino la vida: ser desconfiados. “Desconfíe de lo que le dice su fuente, aunque duerma con ella” decía un jefe que tuve. Los periodistas que se creen dueños de la verdad absoluta, terminan por ser idiotas útiles de sus fuentes y en últimas es su credibilidad la que se menoscaba. Ya lo decía el maestro Javier Darío Restrepo “¿miente el periodista cuándo le miente la fuente?” Yo digo que sí. 

La función del periodismo de verdad, no el de vanidades sino el de servicio social, el de justicia, es informar bien. No es necesario informar primero, pero si es obligatorio hacerlo con calidad, con contraste, con riqueza de fuentes, con elegancia… con rigor. Se debe informar sobre hechos, no sobre posibilidades, sobre lo confirmado (ejecutado), no lo anunciado. 

Lamentablemente de esos periodistas buenos quedan cada vez menos. Abundan las universidades que medio-deforman, los colegas pegados de boletines de prensa, los lagartos corriendo detrás de la declaración oficial y los micrófonos, cámaras y páginas abiertos para que el periodista transcriba lo que alguien (no sabemos con qué intención) le dijo que dijera… Son pocos los periodistas que acuden a la fuente primaria de información: la calle, la realidad, la gente. Abundan en el periodismo (eso sí) egos enormes que vemos sucumbir ante la generalización de la información en manos de todos, ante el poder de la opinión en cabeza de todos, mientras el periodista convencional, aprisionado en su vanidad, pierde el campo para el que se formó, deformando la realidad sobre la que supuestamente debe in-formar. 

Ante medios de registro, reporteros de oficio, directores de amiguismos y agendas informativas que dan risa, vale la pena preguntarse entonces ¿dónde están los periodistas de verdad?

viernes, 16 de julio de 2010

lunes, 9 de noviembre de 2009

POBREZA INCREMENTA VIOLENCIA EN COMUNAS DE MEDELLIN

Las comunas más violentas, son las más pobres. Así se dejo ver en la conferencia realizada por Jorge Melguizo, secretario de desarrollo social de Medellín y María Victoria Llorente, directora de la fundación Ideas para La Paz, en el Banco de la República de Medellín.

Los sectores de la ciudad en los que se concentra la violencia son Doce de Octubre, Castilla, Popular, Robledo, Aranjuez, Manrique y La Candelaria, es decir, donde está concentrado el 52 % los habitantes de Medellín. El incremento más reciente se concentra en el centro de la ciudad, seguido por Aranjuez y San Javier.

En un análisis de la evolución de los homicidios en la ciudad desde 1987, el punto más alto se registró en 1991 y en los últimos 9 años, el más bajo fue 2007, pero en 2008 y 2009 se han disparado nuevamente con tendencia a seguir creciendo.

En cuanto a los homicidas, son en su mayoría hombres entre los 16 y los 30 años y viven a menos de 2 mil metros de los lugares en donde realizan sus operaciones criminales. Las víctimas, están en su mayoría en los mismos rangos de edades. Ante esto, buena parte de los adolescentes de la ciudad están expuestos a ser reclutados por la delincuencia común o el crimen organizado, aislarse para protegerse al interior de las familias o emigrar a otras ciudades.

Ante esta difícil situación, se requiere un plan de choque con recursos económicos, humanos y tecnológicos.

jueves, 29 de octubre de 2009

CIUDAD DE INDIGENTES, RATEROS Y PENDEJOS

Crecen la indigencia y los atracos callejeros a mano armada en Medellín. La ciudad modelo en la que “no ha fracasado el proceso de reinserción”, ni “los combos se están rearmando”, ni “hay una guerra armada por el control de las plazas de vicio”, está plagada de indigentes y ladrones callejeros. Aunque siendo justos, lo correcto es decir habitantes de la calle o en condición de calle, porque indigente, significa que no tienen el “estatus” de gente y no creo que el asunto llegue hasta allá. Los segundos, sí son simples ladronzuelos.

Aunque el enunciado inicial llevaría a pensar que el incremento de los atracos es consecuencia del desbordado número de gente viviendo en la calle, no tengo ningún elemento para hacer tal afirmación y además no creo que sea así. Para ilustrar un poco lo que digo, voy a contar una pequeña historia de la vida real: semanas atrás iba caminando con un amigo por el centro de Medellín (nunca me ha gustado el centro), exactamente Parque Berrío, eran las 6 de la tarde y de repente un hombre joven, de unos 24 años, se abalanzó por detrás sobre mi amigo y amenazándolo con un puñal, lo obligó a entregarle el dinero que tenía en el bolsillo, el celular y salió corriendo. Cuento esto para referir que el asaltante en cuestión, no tenía aspecto de habitante de la calle ni mucho menos (tampoco era el tipo mejor arreglado o más bien parecido), pero el caso es que logró, en menos de un minuto, llevarse 110 mil pesos y un celular, todo esto en el corazón de la ciudad y a menos de una cuadra de donde estaba un policía.

Ahora volvamos a los habitantes de la calle. Hace algún tiempo, en uno de mis trabajos periodísticos, entré a dos de las temibles “cuevas de vicio” del sector de San Benito, verdaderas guaridas plagadas de droga y a reventar de personas (en una había alrededor de 300 y en otra cerca de 150). Con todo y lo tétrico del panorama, los horribles olores y la traba al “estilo pajarito”, quienes estaban allí resultaron ser bastante inofensivos; cada uno en su mundo, con sus alegrías y tristezas, su historia, sus problemas… Pero al final, muchos ni se percataron de mi presencia, otros se limitaban a levantar la cabeza y uno que otro saludaba amablemente. Otro sector en el que pululan los habitantes de la calle, es el de La Macarena. Basta con pasar por ahí en carro para verlos a lado y lado de la autopista en sus actividades rutinarias, en sus cambuches o simplemente deambulando. Éstos también parecen ser bastante menos peligrosos que los rateros callejeros, porque uno ve al resto de la gente circulando tranquilamente por ahí y, al parecer, nada del otro mundo pasa.

Frente a estas dos situaciones, surgen varios interrogantes: ¿Por qué le huimos más al “indigente” y nos cuidamos menos del que está al lado que puede ser un ratero?, ¿por qué la policía persigue tanto al que viste harapos y huele mal, mientras por sus narices pasan los delincuentes con puñales que van a atracar al transeúnte desprevenido?

No digo que los habitantes de la calle sean las ovejas más mansas del rebaño o que el problema se reduzca a los atracadores callejeros, sólo me refiero a que el control debería ser más efectivo para todos y a que nosotros mismos deberíamos estar más prevenidos frente a todo el mundo. Menos mal que la brecha entre ricos y pobres está disminuyendo en Colombia, porque los pobres se están acabando. Claro, están llegando a la indigencia, lo que significa que ese panorama va a ser tan común, que tal vez así dejemos de mirarlos como bichos raros, pues al fin de cuentas todos vamos a terminar en el mismo costal o, siendo más preciso, cargando un costal.

En una ciudad llena de habitantes de la calle y rateros de quinta (porque hay otros más elegantes para robar), nunca se sabe. Y esto es producto de muchas cosas: una seguridad democrática que reprime, pero no soluciona, unos políticos baratos que se dedican a decir que no pasa nada, que todo está controlado y que los problemas son producto de la imaginación de la oposición (aclaro que no soy de oposición radical, ni de izquierda) y un montón de pendejos como usted y yo, que nos comemos todos los cuentos, mientras la sociedad está desbaratada. Dichosos los que no se incluyen en ninguna de las categorías del título. Para ellos, este comodín: si quiere y puede haga algo, si no, pues no haga nada.

miércoles, 21 de octubre de 2009

BLOG: PARA USTED, PARA MI, PARA LA EMPRESA...

El blog se ha convertido rápidamente en la herramienta más utilizada por ciudadanos comunes y corrientes para expresar sus opiniones, informar e interactuar con miles de personas alrededor del mundo.

Los blog son herramientas versátiles, prácticas y buscan esencialmente privilegiar los contenidos,que bien utilizadas pueden terminar catapultando a las empresas hacia el éxito. Algunos elementos que deben tenerse en cuenta a la hora de implementar un blog para la empresa, tiene que ver con la utilidad y con que primordialmente se trata de una posibilidad para establecer una conversación más cercana con clientes, consumidores o críticos.

De cualquier manera, es necesario pensar en el estilo, las personas a las que llegará, el manejo de los temas y estar prestos a recibir críticas. Es fundamental buscar adeptos, evitar convertirlo en un espacio de comercialización y mantenerlo actualizado.

Resulta necesario hacer un análisis relacionado con que además de que el blog sea una plataforma para publicar contenidos, es un medio de comunicación inserto en la Internet y, por demás, es una tendencia social con crecimiento acelerado. En toda esa encrucijada social tecnológica, aparece un concepto global que reúne a todos los miembros de los blog (o al menos pretende hacerlo): la blogosfera.

Lo esencial aquí, es que el blog, es un medio para hablarle a los demás, ya sean unos cuántos lectores o miles de ellos.

Si usted quiere ampliar sus conocimientos sobre este tema, no deje de leer un buen libro como "Manual de Uso del Blog en la Empresa"

Y por supuesto, para crear su blog, vea el video que sigue.

CÓMO CREAR UN BLOG

martes, 29 de septiembre de 2009

CORREGIMIENTO RIOVERDE DE LOS HENAOS

Estamos sentenciados a creer en lo que nos dicen, porque pocas veces tenemos la opción de acceder a información de primera mano de lo que está pasando en ciertas regiones. Pues bien, lejos de lo que muchos dirían y más lejos aún de lo que otros pensarían, hoy se está presentando una grave situación en el corregimiento Rioverde de los Henaos, del municipio de Sonsón.



viernes, 11 de septiembre de 2009

LAS BASES MILITARES Y LOS DISTURBIOS EN LA U DE A

Las bases militares estadounidenses en Colombia, se han convertido en tema de debate nacional e internacional que ha trascendido más de lo que debería. Los gringos han estado aquí por décadas y así seguirá siendo.

Durante esta semana me he topado todos los días con estadounideneses. Tres veces en el Metro y dos veces más en la universidad. Parece algo tan convencional que nadie se da la vuelta siquiera cuando los escuchan hablar en inglés o ante su apariencia diferente al prototipo colombiano. Los gringos ya hacen parte de nuestra cultura, de nuestras vidas, los tenemos de vecinos, de amigos e incluso de familiares. Entonces, si son una realidad presente en nuestras ciudades, ¿por qué tanto escándalo con la llegada de presencia militar norteamericana a bases colombianas? La intervención militar de ese país ha favorecido durante los ocho años de gobierno de Uribe, la seguridad democrática que tantos aquí veneran e incluso antes, desde la puesta en marcha del Plan Colombia.

Resulta absurdo ahora rechazar a los gringos, porque simplemente al vecinito venezolano no le gusta, o mejor no le conviene nada tenerlos tan cerca, vigilando, expiando, controlando. Nadie aquí había dicho nada o se había manifestado en contra de la presencia norteamericana, hasta que el detestado, pero escuchado más de lo necesario Chávez, empezó a quejarse.

Y hay cosas verdaderamente absurdas. La ultima ocurrió ayer en la Universidad de Antioquia, donde un grupo de revoltosos salieron a protestar contra "la presencia de Bases Militares Estadounidenses en Colombia", pero en realidad terminaron mostrando su vandalismo y tendencia terrorista. ¿Es lógico protestar contra el "intervencionismo militar" utilizando explosivos y armas (no de fuego, pero sí artefactos con cierta complejidad tecnológica)?, ¿es coherente que una universidad de 30 mil estudiantes tenga que ser evacuada a las dos de la tarde, porque algunos revoltosos están enfrentándose a punta de papas bombas, piedras y artefactos lesivos, con la policía?, ¿sirve de algo que un estudiante pierda una mano y otro resulte con serias quemaduras en la mayor parte de su cuerpo (seguramente se lo merecían), porque se les ocurrió armar "pequeñas bombas" para enfrentar el escuadrón antidisturbios? NO, no lo es. Esa es la muestra de los actos terroristas de que son capaces unos cuantos y que terminan apoyando la tesis del Gobierno de que se necesita apoyo militar extranjero. Pues bien, ante actos vandálicos (por no decir terroristas) como los de ayer, ahí están las bases. No las querían, pero por sus actos, ahí las tienen.
Acudo al comunicado emitido por la rectoría de la Universidad de Antioquia, después de que tomaran la decisión de evacuar el campus para "proteger la vida y la integridad de los miembros de la comunidad universitaria, lo mismo que los bienes patrimoniales del Alma Máter": "la Universidad repudia el uso de la violencia bajo todo pretexto, y exhorta a privilegiar el diálogo, la crítica razonada y la protesta pacífica, como medios imprescindibles para mantener la convivencia y la gobernabilidad.

Dos jóvenes liciados y nada logrado. ¿Cuándo aprenderemos?

lunes, 25 de mayo de 2009

EL PULPO Y LOS PESCADITOS

La democracia se basa en la libertad y pluralidad de pensamiento y se garantiza con la renovación de las personas que guían las instituciones. Sin embargo, cuando algunos personajes se mantienen en el poder por más tiempo del tradicional, las garantías para que otras personas lleguen a ocupar esos puestos como servidores públicos se ven bloqueadas, diezmadas y en muchos casos anuladas.

Estamos a menos de un año de las elecciones para elegir Congreso y Presidente de la República, pero la incertidumbre electoral sobre quién ocupará la presidencia, ha hecho carrera en todo el país; aún no está claro quiénes serán los candidatos y no se sabe si el actual Presidente presentará su nombre en las próximas elecciones, con el agravante de que muchos de los que se dicen precandidatos están arrodillados ante el emperador Uribe, esperando que éste diga si quiere o no un tercer mandato. Lo que sí está claro es que el Presidente está en campaña (como lo ha estado en los últimos 7 años), lo que se evidencia en que cada semana utiliza los medios nacionales para hacer proselitismo y politiquería y repartir uno que otro “chequesito” de manera irresponsable en los Consejos Comunitarios. Así las cosas, las demás personas interesadas en ocupar la presidencia están en una absoluta desventaja frente al candidato – presidente que tiene a su entera disposición toda la maquinaria del Estado para figurar y hacer campaña. Como lo ha dicho la propia senadora Cecilia López, al cuestionársele por su precandidatura siendo congresista activa, “¿qué es una camioneta de un senador, frente al avión presidencial o qué es el canal del Congreso frente a la exposición mediática diaria del presidente Uribe?”

Ya en la primera reelección presidencial en Colombia se dijo de múltiples maneras que los demás candidatos no tenían las suficientes garantías para participar en la contienda electoral. Ahora, con un Presidente envalentonado por espectaculares triunfos militares en su lucha contra el terrorismo y con una conveniente simpatía en órganos como la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría, amplias mayorías en el Congreso y una jugada maestra para elegir los magistrados de la Corte Constitucional de manera que fueran cercanos a sus ideologías, la desventaja es aún mayor. Esta situación se agrava si se tiene en cuenta que el Consejo Nacional Electoral es controlado de manera descarada por el Ministro del Interior, aunque se supone que es un órgano de control independiente.

Mientras tanto, cada día crece la baraja de precandidatos a la Presidencia de la República, pero salvo honrosas excepciones, muchos son una fiel copia del Presidente, lo que no hace más que confundir a los electores, quienes ante la pobreza de esas propuestas (probablemente una situación generada a propósito), ven a Uribe como el mesías, el único y verdadero salvador.

Los resultados de encuestas que se muestran en diferentes medios, son un claro reflejo de lo que hasta aquí se ha dicho. Muchos prefieren omitir al presidente Uribe de sus preguntas para poder medir el grado de favorabilidad de los demás precandidatos entre los electores. Lo que resulta de ahí es una clara división, que lleva a concluir que en caso de que Uribe no sea candidato, tendrán que hacerse por lo menos dos vueltas para elegir al primer mandatario de los colombianos. Esto muestra dos cosas: la primera es que la desventaja de un candidato “común” frente a un presidente en ejercicio es abismal y, la segunda, es que ninguno de los precandidatos tiene la suficiente fuerza y claridad propositiva para convencer a los electores.

Las garantías no están dadas para las elecciones que se realizarán en el 2010. Ninguno de los precandidatos debería estar aprovechando su acceso a herramientas del Estado para hacer campaña. Los congresistas activos tienen ventajas por los puestos que ostentan, los ex ministros utilizaron hasta más no poder su cargo para hacerse ver (ahora aparecieron las vallas de agradecimiento), los liberales están entre apartarse o no del Presidente porque cualquiera de las dos posiciones les hará ganar o perder votos, los conservadores son uribistas declarados, el Polo está polarizado y no tiene nada claro y los ex alcaldes y ex gobernadores aprovechan la alta popularidad que tuvieron mientras ostentaron sus cargos para tratar de convencer. En ninguno de los casos se sabe de dónde sale el dinero para las campañas (o de dónde salió) y no hay una clara separación entre las funciones de cierto cargo y las acciones proselitistas.

Lo que queda en evidencia es que “replicar y andar la procesión” riñe con la institucionalidad y la transparencia, aunque esto parece importarle poco a unos y otros que lo único que hacen es tirarse la pelota para ver quién se deja meter el gol. Aquí importa más el quién que el qué, cuando finalmente el que está perdiendo es el pueblo. Como están las cosas, vamos a terminar igualitos que un país vecino, con un cacique, unos títeres y una oposición desbaratada. Mientras las reglas de juego no estén claras no habrá garantías, porque es imposible que un puñado de pescaditos (algunos delfines) sea capaz de derrotar a un pulpo que ya se ha llevado por delante la institucionalidad representada en las cortes, los órganos de control y la dignidad del pueblo.

viernes, 20 de marzo de 2009

MEDELLIN SE DESANGRA

En Medellín hay una guerra armada oculta, escondida, desalmada y de las más altas connotaciones bélicas para la sociedad y para los ciudadanos que cada vez tienen más miedo frente a la difícil situación de orden público que aqueja a la ciudad.

Aunque las autoridades locales (actuales y anteriores) no reconocen lo que está pasando y al contrario pretenden maquillar la realidad, en Medellín la situación de orden público está desbordando los límites en los que se puede mantener oculta y poco a poco empiezan a aparecer en los medios, vestigios de lo que se mueve "por debajo" de lo público. Panfletos con amenazas, sicarios en las calles, enfrentamientos armados en los barrios, un mercado creciente de estupefacientes a toda escala, desde toneladas que van y vienen, hasta cientos de dosis personales que son distribuidas por jíbaros en reconocidas zonas del centro y en casas de vicio de los barrios, dejan ver que por mucho que se diga que no, la verdad es que el problema está tomando dimensiones alarmantes.

Medellín tiene un pasado trágico, desastroso y doloroso de violencia y muerte. Conflicto que en gran medida ha sido financiado por el narcotráfico y ejecutado por las facciones urbanas de la guerrilla, los paramilitares y las bandas y combos denominados de delincuencia común. En esas épocas de guerra miles de personas murieron y desaparecieron, otras tuvieron que desplazarse al interior de la ciudad o irse lejos para salvar sus vidas. Las historias más desgarradoras ocurrieron hace apenas 20 años. Muchos medellinenses recuerdan la época de Pablo Escobar y la retoma de algunas zonas de la ciudad como Aranjuez, Santa Cruz y los Populares a manos del ejército, comandado en ese entonces por el general Harold Bedoya. La leyenda urbana habla de que instituciones como el colegio Gilberto Alzate Avendaño, era la escuela de los sicarios de Pablo y que allí muchachos de 13 o 14 años iban clase armados y que había patios que eran propiedad de ciertos grupos, como lo son ahora las cárceles. En ese entonces también se enfrentaban a bala al estilo de cárceles como Bellavista. La única diferencia era que no había presos y guardianes, sino estudiantes y profesores. En esa época el ejército se apoderó de las terrazas de las casas y hacía allanamientos diariamente, donde encontraban toneladas de armas en los barrios. También encontraron pillos por doquier y cuenta la gente que muchos de ellos fueron acribillados en la calle y tirados al río Medellín. La orden era clara, limpiar, y lo estaban haciendo. Claro, el terrorismo del narcotráfico superaba con creces esa supuesta crueldad del ejército.

Hechos más recientes aún no se borran de la memoria de la ciudad y del país. La comuna 13 también fue recuperada a sangre y fuego por el ejército y hoy se habla de todos los excesos de esa retoma. Esa comuna era un nido de delincuentes, un territorio perdido, el bajo mundo en medio de la ciudad y por algún tiempo se logró recuperar.

El origen del problema ahora es el mismo. Un capo del narcotráfico, un grupo de traquetos que pretenden controlar ciertas zonas de la ciudad para servir a los intereses de ese capo y otra serie de narcotraficantes que quieren parte de la torta al precio que sea. No precisamente dinero, sino toda la violencia que sea necesaria para imponerse y quedarse con todo.

De nada sirve negar y desestimar la amenazas, recoger los muertos en tiempo récord (antes se demoraban hasta cuatro horas, hoy lo hacen en menos de media) y ocultar la información a los medios de comunicación, si en la práctica, en la vida real, en el colectivo, en el barrio, los hombres armados, los que extorsionan y matan, hacen de las suyas. Hacía mucho tiempo no se escuchaba de enfrentamientos con armas de fuego en los barrios y ahora han vuelto, por muchos días la gente no temía salir a la calle y ahora prefieren evitarlo. Aquí están matando diariamente entre 10 y 15 personas, lo que habla de que la guerra ha vuelto, de que el Estado no puede seguir en una burbuja diciendo que no pasa nada, que las amenazas son basura y que los enfrentamientos son mentira, porque no figuran en las estadísticas. Mientras tanto, mientras se le vende una imagen errónea al mundo de un remanso de paz, en las zonas dónde no van los extranjeros, en los barrios populares, en Manrique, Aranjuez, Santa Cruz, Robledo, Belencito y muchos otros, todos los días intimidan, amenazan, extorsionan y matan. Todos los días por las calles corre la sangre de personas que en la mayoría de los casos no superan los 30 años y que se están matando porque les ofrecieron un millón de pesos, un revólver y una moto. Y la razón de por qué aceptaron ese "trabajo" es simple: el Estado no fue capaz de ofrecerles un empleo digno en el que al menos les pagaran el mínimo.

Medellín se desangra, porque no hay otra posibilidad. El narcotráfico ha vuelto a sembrar el terror y los muchachos que son reclutados, en su mayoría, no tienen otra opción. La ciudad ha vuelto a la guerra y a la ciudad ha vuelto la guerra, tal vez no con las mismas proporciones que ha conocido, pero es el comienzo. Ninguna guerra empieza grande, todas tienen un origen en la base, en el pueblo y aquí el pueblo es el caldo de cultivo, el dinero del narcotráfico el combustible y la indiferencia del Estado la excusa... Lo que sigue es un baño de sangre a gran escala.

miércoles, 14 de enero de 2009

EMBAJADAS Y CONSULADOS COLOMBIANOS: UNA OPORTUNIDAD DESAPROVECHADA

Por:
Mauricio Zuluaga Ruiz

De acuerdo con información de la Cancillería colombiana, el país cuenta con la siguiente representación diplomática en el exterior: 47 Embajadas, 63 Consulados y 5 Misiones Diplomáticas ante organismos internacionales. En ellas, un millar de ciudadanos colombianos representan los intereses políticos, económicos, sociales y culturales de nuestro país, algunos de estos funcionarios hacen parte de la carrera diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y otros hacen parte de la representación política, pero finalmente todos hacen parte del Gobierno Colombiano en el exterior.

Para las Embajadas de mayor importancia (EEUU con Carolina Barco, Reino Unido con Noemí Sanín, España con Carlos Rodado, Francia con Fernando Cepeda, entre otros se cuenta con personalidades de primera línea y de ahí en adelante se van barajando nombres que otrora han representado algún nombre o apellido para el país (Sabas Pretelt de la Vega, Julio Londoño Paredes, Claudia Turbay Quintero, Francisco Noguera, Luis Fernando Jaramillo, Camilo Ospina, Claudia Blum, Luis Guillermo Ángel, Rosso José Serrano, Carlos Holmes Trujillo, Tony Jozame, Francisco Lloreda, Juan Alfredo Pinto, Patricia Cárdenas, etc., etc., etc.), es decir, ex ministros, ex viceministros, ex congresistas, ex directivos, solo ex, ex, ex.

Ha habido casos incluso, en que nuestras representaciones diplomáticas han dejado mucho que desear, recordemos por ejemplo a Carlos Moreno de Caro como Embajador ante Sudáfrica, Salvador Arana como Embajador en Chile, Jorge Noguera como Cónsul en Milán o casos menos sonados como el escándalo acontecido con el ex Cónsul de Colombia en Tabatinga, Marco Antonio Caicedo Avendaño en la frontera con Brasil, o la perla más reciente del cónsul en la ciudad venezolana de Maracaibo, Carlos Galvis Fajardo, quien tuvo que renunciar por sus comentarios sobre las elecciones regionales del país vecino con José Obdulio Gaviria, alto consejero presidencial de Uribe, o lo que se puede esperar de nuestras relaciones con Sudáfrica al nombrar como nuevo Embajador a Edgar Perea.

Las embajadas y consulados colombianos están siendo una oportunidad desaprovechada para el país, sólo se están utilizando para el pago de favores políticos o para mantener buenas relaciones con apellidos tradicionales en el país, pero no se están viendo como alternativas de negocios con el resto del mundo, como nuevos nichos de mercado y como nuevas posibilidades para buscar más y mejores alternativas para los productos y productores de Colombia en el exterior.

Las representaciones diplomáticas en el exterior, pero sobre todo los consulados, deben ser una ventana de negocios, una oportunidad de venta, una representación que verdaderamente sepa los avatares de los negocios internacionales que apoyen la labor del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, que promuevan el nombre del país en el exterior y no sólo sirvan para representar a Colombia en cócteles o reuniones de gala que poco sirven y mucho le cuestan a los bolsillos de todos los colombianos a través de sus impuestos.

Por ello, se recomienda que las embajadas y en mayor medida los consulados funcionen como las notarías en el país, que se auto sostengan y que además un porcentaje de los recursos que generen sean para el erario público. Por ejemplo, los principales Consulados de Colombia en el exterior son Miami, Madrid, Barcelona, Caracas, entre otros, éstos deberían servir como casos piloto para implementar las medidas, donde el Cónsul General venda servicios, genere recursos, auto sostenga el consulado y además genere ganancias. Si esto funciona bien, cada consulado podría tener sus propios ingresos, tendrían que moverse más en el país donde se ubiquen, buscar más negocios, más empresarios e inversionistas interesados en Colombia y aportar más a la economía del país. Allí donde estas representaciones diplomáticas sólo generen costos, se debería tener, sólo por representación política, uno o dos delegados, sin que representen mayor carga para el fisco nacional o para los recursos recaudados y administrados por la Cancillería colombiana.

De esta forma se podrían abrir más consulados, se podrían promover más negocios, y sobre todo, se podría contar con funcionarios colombianos en el exterior que verdaderamente estén aportando al desarrollo del país desde el exterior y no sólo sirvan como una carga presupuestal que ande de cóctel en cóctel sin ningún servicio para el país.